La tonta del bote sigue empeñada en lo que llaman " guerra cultural", expresión estúpida donde las haya porque lo primero que desprecia alguien que tenga algo de cultura es la guerra, negación por definición de lo que es cultura.
La tonta del bote, promotora de una oficina del español, admira a un Trump que, sobre no tener cultura, se permite afirmar que no está dispuesto a aprender " ese idioma de mierda" como califica al español.
La tonta del bote, repetidora de Bup en unos años en que no repetía ni el ajo, sigue dando lecciones sobre un idioma, el español, del que no sabe usar si no es por el pinganillo y de una historia, la de España, de la que nada sabe, pues nada ha leído y menos estudiado, dado que eso de estudiar nunca fue lo suyo.
No es más que un muñeco de lo que le dice su borracho ventrílocuo pero a dliferencia de los muñecos de Mari Carmen que, como doña Rogelia, no dejaban de tener su cierta gracia, no tiene más gracia que el famoso humor belga del que todo el mundo ha oído hablar.