domingo, 24 de mayo de 2026

Teresa, la de la cafetería.

 

Fue allá por septiembre de 2020. Estábamos todavía bajo los efectos de la pandemia, con sus secuelas de restricciones, mascarillas, distancia social. Había que iniciar un nuevo curso que para mí era especial pues solo me quedaban tres meses en activo dado que me jubilaba en diciembre. El nuevo curso, no obstante, era recibido por mí con ilusión pues ponía fin a una separación de las aulas desde el mes de marzo que cada cual llevó como pudo pero yo especialmente mal. Nunca me acostumbré a ese sistema de clases por correo que realizaba por imperativo legal pero que me parecía absurdo e inútil. Echaba de menos a los chavales, pues aunque ocasionalmente me pudieran sacar de quicio, eran en realidad el fin y la justificación de mi trabajo.

El entonces director nos convocó a un claustro inicial que, dadas las circunstancias, se celebró en el patio del instituto. Tras plantearnos una serie de consideraciones, se abrió un turno de palabra en el que los profesores, especialmente los jóvenes no conocidos por mí todavía, plantearon diversas preguntas acerca de las clases, su funcionamiento, cuestiones pedagógicas, etc.

Después de escuchar preguntas y respuestas, yo también levanté la mano y dije: voy a plantear una cuestión que para mí es muy importante, ¿ va a estar abierta la cafetería? Los más jóvenes me miraron con gesto de asombro. Como si dijeran para sí, ¿ de dónde ha salido este necio que hace una pregunta tan poco seria?

Para mí la pregunta no era una provocación ni una frivolidad. Se trataba nada más y nada menos de si podríamos disfrutar de nuevo de un espacio de descanso, tranquilidad y recreo que consideraba fundamental en nuestro quehacer,

Se va acercando la hora en la que uno de los pilares del instituto, Teresa la de la cafetería, se jubila.

Yo, que por edad, todavía tuve que cumplir con el servicio militar, recuerdo que uno de los dichos con los que los más veteranos nos humillaban a los recién llegados era el clásico “ te queda más mili que al palo de la bandera”.

Teresa lleva más tiempo en el centro que el palo de la bandera en los cuarteles. Ha visto pasar a infinidad de promociones de alumnos y a profesores en sus destinos.

La cafetería, especialmente en el modo en que la ha llevado Teresa, ha sido un lugar de encuentro, de risas, de lamentaciones, de convivencia, en suma.

Su saber estar y su sensatez han hecho posible que la cafetería no solo sea un lugar para consumir sino más bien un espacio de convivencia civilizada. Ha sabido tratar con profesores y alumnos de manera abierta, estando siempre en su lugar, siempre con dignidad.

Su trabajo ha sido duro y sacrificado pero nunca ha trasladado a sus parroquianos malestar ni amargura,

Se irá pronto Teresa. También se irán pronto los pocos profesores que aún quedan de mi etapa y el centro, poco a poco se convertirá en un lugar que ya no podré visitar pues ya no quedará nadie que me conozca y con el que pueda charlar.

Con todo, sé que podré todavía disfrutar de la compañía de Teresa gracias a la red de amistades que con los años hemos ido tejiendo.

Mucha suerte y gracias por todo.

sábado, 2 de mayo de 2026

SOBRE EL DOS DE MAYO DE MADRID.


La tonta del bote sigue empeñada en lo que llaman " guerra cultural", expresión estúpida donde las haya porque lo primero que desprecia alguien que tenga algo de cultura es la guerra, negación por definición de lo que es cultura.
La tonta del bote, promotora de una oficina del español, admira a un Trump que, sobre no tener cultura, se permite afirmar que no está dispuesto a aprender " ese idioma de mierda" como califica al español.
La tonta del bote, repetidora de Bup en unos años en que no repetía ni el ajo, sigue dando lecciones sobre un idioma, el español, del que no sabe usar si no es por el pinganillo y de una historia, la de España, de la que nada sabe, pues nada ha leído y menos estudiado, dado que eso de estudiar nunca fue lo suyo.
No es más que un muñeco de lo que le dice su borracho ventrílocuo pero a dliferencia de los muñecos de Mari Carmen que, como doña Rogelia, no dejaban de tener su cierta gracia, no tiene más gracia que el famoso humor belga del que todo el mundo ha oído hablar.

domingo, 8 de febrero de 2026

¡ ZASCA !

Un "zasca" es más o menos lo que en otros tiempos se formulaba con expresiones tales como "¡Toma castaña!","¡chúpate esa!" y demás mandatos o consejos del mismo tenor.
"Zasca" es más breve. No hay sujeto, complemento ni nada que se parezca pero su poca complejidad sintáctica se ve compensada por la densidad casi física que transmite. Es fácil imaginarse al espectador de la discusión llenándose la boca de aire, hinchando los carrillos y diciéndose para sí mismo o para los demás en su caso: ¡Zasca!.
" ¡Toma castaña!" o "¡chúpate esa!" encierran algo más de dificultad. El imperativo no es tan fácil de interpretar como a simple vista parece. No sabemos si realmente nos están mandando que comamos castañas o tal vez nos están aconsejando la ingesta de las mismas. Parecida cosa, aunque algo más compleja sucede con "¡chúpate esa!". Desconocemos si el de chupársela es un mandato o un consejo y respecto del objeto que ha de ser chupado permanecemos en la más completa ignorancia. No se nos manda ni aconseja chupar tal o cual cosa. Se nos insta a que chupemos nada más y nada menos que un demostrativo, no se sabe muy bien si adjetivo o pronombre pues para ser más precisa la expresión sería más exacto decir "chúpate esa cosa" o más bien "chúpate a esa", mandatos o consejos que en todo caso no parecen muy elegantes.
En cualquier caso, "zasca" y expresiones similares no dejan de ser muestras de la firme creencia de que una discusión es una variante por un lado de la pelea y por otro del espectáculo, pues el que dice "zasca","¡toma ya!" y aconseja la toma de castañas o la succión de no se sabe qué es siempre un espectador que, como tal, no participa en la discusión pero es claramente partidario de una de las partes.

La discusión como lucha, agonía en su sentido literal, que tan bien analizó en su momento el gran Rafael Sánchez Ferlosio.

miércoles, 4 de febrero de 2026

EL QUE MANDA Y EL QUE OBEDECE.


La fotografía está tomada el 21 de marzo de 1933. Corresponde a la inauguración del Reichstag, celebrada en la iglesia de la guarnición de Potsdam.



El canciller recibe al Presidente del Reich. El antiguo soldado viste una muy burguesa levita y se adelanta para saludar al viejo mariscal de campo.
La sensación que se obtiene, si no supiésemos ya de sobra el final de la historia, es la de sumisión del despectivamente llamado "cabo bohemio" hacia el viejo militar que así lo denominaba en sus círculos de confianza.
Hitler da la mano al presidente Hindenburg mientras efectúa una inclinación de cabeza en señal de respeto. El contraste entre la apariencia de gris funcionario del canciller y la imponente planta estatuaria del presidente no puede ser más llamativo. Si sólo supiésemos de estos dos personajes por esta instantánea deberíamos concluir que la persona de la izquierda claramente obedece y la de la derecha manda.
La fotografía y la ceremonia en sí son totalmente engañosas en lo que representan. En aquel momento el canciller se estaba apoderando apresuradamente de todos los resortes de mando en representación de lo que se creía una nueva Alemania y el presidente, un anciano, había quedado reducido a un símbolo que lo unía más a la desaparecida Alemania imperial que al nuevo orden que entonces estaba dando sus primeros pasos.
La fotografía es una obra maestra de la propaganda. Hitler adopta, por una vez, de forma deliberada, el aspecto de un político civil joven que se inclina ante el prestigio militar. Se trataba de buscar una imagen que estableciera una unión entre el nuevo sistema y las viejas tradiciones.
Posteriormente, en el interior de la iglesia el mariscal dirigió un saludo hacia el palco vacío del kaiser. Extraña república aquella en la que su presidente rendía honores a un jefe de estado ya desposeído.
Poco más de un año después el anciano presidente fallecía y Hitler incorporaba sus funciones de jefe de estado a las que ya ejercía como canciller.
El atuendo de civil fue desapareciendo de su vestuario y con él el disimulo del que esta instantánea es un ejemplo supremo.


lunes, 11 de agosto de 2025

NO TENGO RAÍCES.

 

No soy católico. Sólo voy a la iglesia en funerales y otros compromisos.

No me gustan los toros, me parecen una costumbre bárbara.

Soy español. Ni muy ni poco español. Lo soy por casualidad, no tiene mérito. Una vez que lo soy deseo para mi país lo mejor.

No tengo raíces, porque soy una persona, no una palmera. Tengo piernas , no raíces, por lo que soy, como todo ser humano, emigrante por naturaleza.

Quiero un país mestizo porque lo más natural es la mezcla. La " pureza" es una abstracción de lunáticos.

En fin, quiero libertad de verdad, no la mercancía averiada que por tal se está vendiendo y que, por desgracia, tantos compran.

 

lunes, 14 de julio de 2025

UN PROFESOR QUE SE MARCHA.

A lo largo de mi carrera como profesor de instituto ( 1988. 2020) he tenido muchos compañeros y compañeras. Con la mayoría de ellos mi relación ha sido correcta. Con unos pocos mi relación lo ha sido de amistad, También, hay que reconocerlo, he tenido que trabajar con auténticos canallas, aunque, por fortuna, estos han sido los menos, aunque su daño en la profesión ha sido notable y, por ellos, muchas veces ha existido la tentación de juzgarnos a los demás.

Entre los mejores, sin ningún género de dudas, figura David, el profesor de matemáticas del Ies Al Satt, Cuando lo conocí, en septiembre de 2005, este profesor tenía 26 años, muy jovencito para la responsabilidad de enfrentarse a un aula con tipos y personalidades de lo más variopinto. En seguida me llamó la atención su energía y personalidad. David, pese a su juventud, desempeñaba su tarea con gran personalidad y con gran energía. Desprendía autoridad, que no autoritarismo, pero todo ello desde una energía tranquila. Yo, que por edad podría haber sido perfectamente su profesor, no dejaba de admirar su tranquilo saber hacer. Sin necesidad de gritos y gestos de autoridad conseguía lo que quería pues su autoridad no era la enfática del que se sabe en una posición de poder sino la auténtica de quien sabe lo que hay que hacer y cómo hacerlo.

Como compañero lo tuve en los turnos de guardia y me entendía a las mil maravillas con él, desdramatizando en lo posible nuestras actuaciones. Solíamos hacer bromas y creo que él también apreciaba mi forma de ser. Cuando había que entrar en un aula sin profesor yo le decía “espera que prepare la cara de estúpido para entrar”. Cuando por fin yo consideraba que había alcanzado el suficiente nivel de estupidez en mi expresión entraba en el aula y profería todo tipo de amenazas que por supuesto no pensaba cumplir. Eso lo hacíamos con los críos más pequeños, evidentemente.

Cuando estábamos en clase o bien él o bien yo, a través de los ventanales hacíamos gestos de broma intentando descomponer la figura que en ese momento estaba dando clase.

Siendo profesor de matemáticas, su orientación, básicamente humanista, hacía que se interesara por otros temas, como por ejemplo la música, compartidos por mí.

Ahora se va. Junto con su mujer, se traslada a León. Es su deseo y por mi parte espero que le vaya bien pero el Al Satt pierde a uno de esos profesores que hacen que ese instituto ya sea otro.

David es un buen ejemplo del lema “suaviter in modo, fortiter in re”, es decir, suave en la forma pero fuerte, serio y contundente en lo real.

Que tengas mucha suerte y fortuna en tu nuevo destino.

 


domingo, 13 de julio de 2025

UN POEMA MAL ATRIBUÍDO.

Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas,
guardé silencio,
porque yo no era comunista,

Cuando encarcelaron a los socialdemócratas,
guardé silencio,
porque yo no era socialdemócrata,

Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas,
no protesté,
porque yo no era sindicalista,

Cuando vinieron a llevarse a los judíos,
no protesté,
porque yo no era judío,

Cuando vinieron a buscarme,
no había nadie más que pudiera protestar.

Este es un poema muy famoso, sin título y sin una versión clara, pues su transmisión fue básicamente oral.
Lo más curioso del texto es su atribución. Muy citado en cualquier circunstancia donde alguien se sienta perseguido, se le suele adjudicar sistemáticamente al dramaturgo alemán Bertolt Brecht. El único problema de tal atribución es que Brecht jamás escribió tal poema.
El verdadero autor del célebre y problemático texto es Gustav Emil Martin Niemoller, un pastor protestante. Como muchos de los miembros de la iglesia evangélica alemana, Niemoller no vio con disgusto el acceso de Hitler al poder en 1933, dada la fuerte oposición y temor que muchos miembros del protestantismo alemán sentían hacia los socialdemócratas y, por supuesto, a los comunistas. Poco a poco su actitud hacia la tiranía nazi fue evolucionando de la aprobación a la decepción para culminar en franca oposición.
El texto se ha citado con añadidos y supresiones. En Estados Unidos es frecuente la omisión de la referencia a los comunistas. Por otro lado, en alguna versiones aparece una referencia a los católicos que parece que no estaba en la intención de Niemoller.
¿Por qué casi todo el mundo cita esta palabras como pertenecientes a Brecht? Probablemente por la misma razón que muchos ponen en boca de Don Quijote la expresión "con la Iglesia hemos topado", que jamás pronunció el hidalgo manchego.
Dejando aparte la cuestión de la autoría, el texto es en sí demoledor. Es un mensaje que recalca la superioridad de la humanidad respecto de la tribu.
Ningún sufrimiento nos debe resultar ajeno, por lejanos que nos podamos sentir hacia quienes en un determinado momento sufren.