martes, 2 de junio de 2026

DE NUEVO LAS COSAS DE LOS ALCALDES.

 

No recuerdo exactamente cuándo fue. Lo que sí recuerdo es la ocasión. Se trataba de un acto de celebración de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato. Como estaba previsto, en primer lugar el director dirigió unas palabras. Acto seguido tenía que hablar el alcalde de Algete, después me tocaba a mí el turno en representación de los profesores y posteriormente era llegado el turno de los alumnos.

Cuando le tocó hablar al alcalde, que no sé si sigue o hay otro, escuchamos con el respeto que se merece las palabras del primer edil.

Dijo algo así como “ chavales, enhorabuena porque lo habéis logrado aunque… mirad, yo no he estudiado nada y he llegado a alcalde de mi pueblo”, Eso fue todo.

Después me tocaba a mí y aunque antes de subir al escenario siempre estaba nervioso por si no me salían las palabras o me quedaba en blanco, si bien una vez arriba los nervios desaparecían, en esta ocasión la pieza oratoria del alcalde me tranquilizó de antemano. Pensé que después de semejante alocución cualquier cosa que yo pudiera decir la mejoraría sin duda.

¡ Vaya mensaje hacia unos chicos y chicas a los que se supone que hay que animar a seguir estudiando!.

Estoy convencido que en Algete hay algo mejor que lo que algunos de sus representantes muestran.

Se explican así algunas decisiones,

DE AYUNTAMIENTOS Y PALETADAS.

 

Parece que el ayuntamiento de Algete ha decidido quitar el nombre de Joan Manuel Serrat a su teatro por " falta de arraigo".

Allá cada cual con sus imbecilidades.

Yo, por mi parte, conservo un recuerdo imborrable del Joan Manuel Serrat pues es el lugar donde allá por mayo solía dar un discurso, sin papeles y sin inteligencia artificial, con motivo de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato.

Como es sabido que ni siquiera la omnipotencia divina puede lograr que lo que ha sucedido no haya pasado, yo siempre sabré que mis discursos tuvieron lugar en el Joan Manuel Serrat, sea cual sea el nombre que estos estúpidos decidan asignarle al teatro.

 

domingo, 24 de mayo de 2026

Teresa, la de la cafetería.

 

Fue allá por septiembre de 2020. Estábamos todavía bajo los efectos de la pandemia, con sus secuelas de restricciones, mascarillas, distancia social. Había que iniciar un nuevo curso que para mí era especial pues solo me quedaban tres meses en activo dado que me jubilaba en diciembre. El nuevo curso, no obstante, era recibido por mí con ilusión pues ponía fin a una separación de las aulas desde el mes de marzo que cada cual llevó como pudo pero yo especialmente mal. Nunca me acostumbré a ese sistema de clases por correo que realizaba por imperativo legal pero que me parecía absurdo e inútil. Echaba de menos a los chavales, pues aunque ocasionalmente me pudieran sacar de quicio, eran en realidad el fin y la justificación de mi trabajo.

El entonces director nos convocó a un claustro inicial que, dadas las circunstancias, se celebró en el patio del instituto. Tras plantearnos una serie de consideraciones, se abrió un turno de palabra en el que los profesores, especialmente los jóvenes no conocidos por mí todavía, plantearon diversas preguntas acerca de las clases, su funcionamiento, cuestiones pedagógicas, etc.

Después de escuchar preguntas y respuestas, yo también levanté la mano y dije: voy a plantear una cuestión que para mí es muy importante, ¿ va a estar abierta la cafetería? Los más jóvenes me miraron con gesto de asombro. Como si dijeran para sí, ¿ de dónde ha salido este necio que hace una pregunta tan poco seria?

Para mí la pregunta no era una provocación ni una frivolidad. Se trataba nada más y nada menos de si podríamos disfrutar de nuevo de un espacio de descanso, tranquilidad y recreo que consideraba fundamental en nuestro quehacer,

Se va acercando la hora en la que uno de los pilares del instituto, Teresa la de la cafetería, se jubila.

Yo, que por edad, todavía tuve que cumplir con el servicio militar, recuerdo que uno de los dichos con los que los más veteranos nos humillaban a los recién llegados era el clásico “ te queda más mili que al palo de la bandera”.

Teresa lleva más tiempo en el centro que el palo de la bandera en los cuarteles. Ha visto pasar a infinidad de promociones de alumnos y a profesores en sus destinos.

La cafetería, especialmente en el modo en que la ha llevado Teresa, ha sido un lugar de encuentro, de risas, de lamentaciones, de convivencia, en suma.

Su saber estar y su sensatez han hecho posible que la cafetería no solo sea un lugar para consumir sino más bien un espacio de convivencia civilizada. Ha sabido tratar con profesores y alumnos de manera abierta, estando siempre en su lugar, siempre con dignidad.

Su trabajo ha sido duro y sacrificado pero nunca ha trasladado a sus parroquianos malestar ni amargura,

Se irá pronto Teresa. También se irán pronto los pocos profesores que aún quedan de mi etapa y el centro, poco a poco se convertirá en un lugar que ya no podré visitar pues ya no quedará nadie que me conozca y con el que pueda charlar.

Con todo, sé que podré todavía disfrutar de la compañía de Teresa gracias a la red de amistades que con los años hemos ido tejiendo.

Mucha suerte y gracias por todo.

sábado, 2 de mayo de 2026

SOBRE EL DOS DE MAYO DE MADRID.


La tonta del bote sigue empeñada en lo que llaman " guerra cultural", expresión estúpida donde las haya porque lo primero que desprecia alguien que tenga algo de cultura es la guerra, negación por definición de lo que es cultura.
La tonta del bote, promotora de una oficina del español, admira a un Trump que, sobre no tener cultura, se permite afirmar que no está dispuesto a aprender " ese idioma de mierda" como califica al español.
La tonta del bote, repetidora de Bup en unos años en que no repetía ni el ajo, sigue dando lecciones sobre un idioma, el español, del que no sabe usar si no es por el pinganillo y de una historia, la de España, de la que nada sabe, pues nada ha leído y menos estudiado, dado que eso de estudiar nunca fue lo suyo.
No es más que un muñeco de lo que le dice su borracho ventrílocuo pero a dliferencia de los muñecos de Mari Carmen que, como doña Rogelia, no dejaban de tener su cierta gracia, no tiene más gracia que el famoso humor belga del que todo el mundo ha oído hablar.

domingo, 8 de febrero de 2026

¡ ZASCA !

Un "zasca" es más o menos lo que en otros tiempos se formulaba con expresiones tales como "¡Toma castaña!","¡chúpate esa!" y demás mandatos o consejos del mismo tenor.
"Zasca" es más breve. No hay sujeto, complemento ni nada que se parezca pero su poca complejidad sintáctica se ve compensada por la densidad casi física que transmite. Es fácil imaginarse al espectador de la discusión llenándose la boca de aire, hinchando los carrillos y diciéndose para sí mismo o para los demás en su caso: ¡Zasca!.
" ¡Toma castaña!" o "¡chúpate esa!" encierran algo más de dificultad. El imperativo no es tan fácil de interpretar como a simple vista parece. No sabemos si realmente nos están mandando que comamos castañas o tal vez nos están aconsejando la ingesta de las mismas. Parecida cosa, aunque algo más compleja sucede con "¡chúpate esa!". Desconocemos si el de chupársela es un mandato o un consejo y respecto del objeto que ha de ser chupado permanecemos en la más completa ignorancia. No se nos manda ni aconseja chupar tal o cual cosa. Se nos insta a que chupemos nada más y nada menos que un demostrativo, no se sabe muy bien si adjetivo o pronombre pues para ser más precisa la expresión sería más exacto decir "chúpate esa cosa" o más bien "chúpate a esa", mandatos o consejos que en todo caso no parecen muy elegantes.
En cualquier caso, "zasca" y expresiones similares no dejan de ser muestras de la firme creencia de que una discusión es una variante por un lado de la pelea y por otro del espectáculo, pues el que dice "zasca","¡toma ya!" y aconseja la toma de castañas o la succión de no se sabe qué es siempre un espectador que, como tal, no participa en la discusión pero es claramente partidario de una de las partes.

La discusión como lucha, agonía en su sentido literal, que tan bien analizó en su momento el gran Rafael Sánchez Ferlosio.

miércoles, 4 de febrero de 2026

EL QUE MANDA Y EL QUE OBEDECE.


La fotografía está tomada el 21 de marzo de 1933. Corresponde a la inauguración del Reichstag, celebrada en la iglesia de la guarnición de Potsdam.



El canciller recibe al Presidente del Reich. El antiguo soldado viste una muy burguesa levita y se adelanta para saludar al viejo mariscal de campo.
La sensación que se obtiene, si no supiésemos ya de sobra el final de la historia, es la de sumisión del despectivamente llamado "cabo bohemio" hacia el viejo militar que así lo denominaba en sus círculos de confianza.
Hitler da la mano al presidente Hindenburg mientras efectúa una inclinación de cabeza en señal de respeto. El contraste entre la apariencia de gris funcionario del canciller y la imponente planta estatuaria del presidente no puede ser más llamativo. Si sólo supiésemos de estos dos personajes por esta instantánea deberíamos concluir que la persona de la izquierda claramente obedece y la de la derecha manda.
La fotografía y la ceremonia en sí son totalmente engañosas en lo que representan. En aquel momento el canciller se estaba apoderando apresuradamente de todos los resortes de mando en representación de lo que se creía una nueva Alemania y el presidente, un anciano, había quedado reducido a un símbolo que lo unía más a la desaparecida Alemania imperial que al nuevo orden que entonces estaba dando sus primeros pasos.
La fotografía es una obra maestra de la propaganda. Hitler adopta, por una vez, de forma deliberada, el aspecto de un político civil joven que se inclina ante el prestigio militar. Se trataba de buscar una imagen que estableciera una unión entre el nuevo sistema y las viejas tradiciones.
Posteriormente, en el interior de la iglesia el mariscal dirigió un saludo hacia el palco vacío del kaiser. Extraña república aquella en la que su presidente rendía honores a un jefe de estado ya desposeído.
Poco más de un año después el anciano presidente fallecía y Hitler incorporaba sus funciones de jefe de estado a las que ya ejercía como canciller.
El atuendo de civil fue desapareciendo de su vestuario y con él el disimulo del que esta instantánea es un ejemplo supremo.


lunes, 11 de agosto de 2025

NO TENGO RAÍCES.

 

No soy católico. Sólo voy a la iglesia en funerales y otros compromisos.

No me gustan los toros, me parecen una costumbre bárbara.

Soy español. Ni muy ni poco español. Lo soy por casualidad, no tiene mérito. Una vez que lo soy deseo para mi país lo mejor.

No tengo raíces, porque soy una persona, no una palmera. Tengo piernas , no raíces, por lo que soy, como todo ser humano, emigrante por naturaleza.

Quiero un país mestizo porque lo más natural es la mezcla. La " pureza" es una abstracción de lunáticos.

En fin, quiero libertad de verdad, no la mercancía averiada que por tal se está vendiendo y que, por desgracia, tantos compran.