martes, 2 de junio de 2026

DE NUEVO LAS COSAS DE LOS ALCALDES.

 

No recuerdo exactamente cuándo fue. Lo que sí recuerdo es la ocasión. Se trataba de un acto de celebración de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato. Como estaba previsto, en primer lugar el director dirigió unas palabras. Acto seguido tenía que hablar el alcalde de Algete, después me tocaba a mí el turno en representación de los profesores y posteriormente era llegado el turno de los alumnos.

Cuando le tocó hablar al alcalde, que no sé si sigue o hay otro, escuchamos con el respeto que se merece las palabras del primer edil.

Dijo algo así como “ chavales, enhorabuena porque lo habéis logrado aunque… mirad, yo no he estudiado nada y he llegado a alcalde de mi pueblo”, Eso fue todo.

Después me tocaba a mí y aunque antes de subir al escenario siempre estaba nervioso por si no me salían las palabras o me quedaba en blanco, si bien una vez arriba los nervios desaparecían, en esta ocasión la pieza oratoria del alcalde me tranquilizó de antemano. Pensé que después de semejante alocución cualquier cosa que yo pudiera decir la mejoraría sin duda.

¡ Vaya mensaje hacia unos chicos y chicas a los que se supone que hay que animar a seguir estudiando!.

Estoy convencido que en Algete hay algo mejor que lo que algunos de sus representantes muestran.

Se explican así algunas decisiones,

DE AYUNTAMIENTOS Y PALETADAS.

 

Parece que el ayuntamiento de Algete ha decidido quitar el nombre de Joan Manuel Serrat a su teatro por " falta de arraigo".

Allá cada cual con sus imbecilidades.

Yo, por mi parte, conservo un recuerdo imborrable del Joan Manuel Serrat pues es el lugar donde allá por mayo solía dar un discurso, sin papeles y sin inteligencia artificial, con motivo de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato.

Como es sabido que ni siquiera la omnipotencia divina puede lograr que lo que ha sucedido no haya pasado, yo siempre sabré que mis discursos tuvieron lugar en el Joan Manuel Serrat, sea cual sea el nombre que estos estúpidos decidan asignarle al teatro.