viernes, 12 de junio de 2026

TRES JUBILACIONES-

 

Se aproxima el final del curso y con él llegan noticias de nuevas jubilaciones.

En el caso del Ies Al Satt, mi último centro y en el que más años permanecí, se jubilan dos profesores y una persona que sin ser profesora ha sido muy importante para la marcha del centro.

Los dos profesores son Raúl de tecnología y José (Jose) según la costumbre arraigada en Madrid de convertir ese nombre en palabra llana y no aguda, de economía. La otra persona es Teresa, la encargada durante muchos años de la cafetería.

Con Jose mi relación ha sido muy correcta y cordial, aunque he coincidido con él menos tiempo pues llegó cuando se produjo la marcha de la anterior titular, Mamen, persona peculiar y de la que podría referir anécdotas sin cuento. En estos pocos años he podido apreciar su energía, capacidad de solventar problemas y diligencia.

Raúl y Teresa coincidieron conmigo durante todos los años que yo permanecí en el centro, que fueron 15, desde 2005 hasta 2020.

Ya me referí no hace mucho a Teresa. No dio clase, no impartió ninguna asignatura pero dio todo un curso a lo largo de todos estos años de cómo convertir un lugar de paso como es una cafetería en un espacio de conversación, convivencia y humor cuando la ocasión lo requería.

Raúl fue para mí un ejemplo siempre pues solemos admirar lo que no tenemos y Raúl tenía y tiene calma. Es más, Raúl era y es el hombre de la calma. Mucha gente pensaba que yo era tranquilo pero eso no es cierto. Mi tranquilidad era trabajada, impuesta por mí mismo como autodisciplina para evitar las consecuencias no deseadas de un temperamento volcánico. Lo malo es que no siempre lo conseguía y a veces el volcán entraba en erupción. Nada de esto se puede predicar de Raúl. Su calma no era trabajada, era natural. Su compañía conseguía siempre serenar, a diferencia de esas personas que nada más aparecer siembran malestar y nerviosismo.

La marcha de estas tres personas hace que ya cada vez mi antiguo centro se me convierta en algo más extraño, pues van siendo ya pocos los compañeros que conozco, por no hablar de los alumnos, de los que ya no conozco a nadie.

Así son las cosas. Así deben ser. Nada hay que venza el paso del tiempo. Tampoco habrá nada que borre de mi recuerdo, mientras la mente me acompañe, el placer de haber podido coincidir con estas personas.

Suerte en la nueva singladura.

jueves, 11 de junio de 2026

PARA BAILAR LA BAMBA.

 

Para bailar la bamba 
Para bailar la bamba 
Se necesita una poca de gracia 
una poca de gracia 
Mamita y ya 
y arriba y arriba 
y arriba y arriba y 
por ti seré, por ti seré. 
yo no soy marinero 
yo no soy marinero, 
soy capitán, 
soy capitán 
Bamba, bamba, 
bamba, bamba 
bamba, bamba 
bamba, bamba 

COMENTARIO RAZONADO.

Si desea usted bailar la bamba ha de ir provisto de un poco de gracia, pero siendo ello condición necesaria no lo es suficiente, toda vez que junto con la indispensable gracia será preciso ir ahí arriba y arriba, sea ello lo que fuere, de donde se obtiene la conclusión clara y diáfana de que yo no soy marinero, por lo cual, con férrea lógica se desprende, y ello es evidente, que al no ser marinero he de ser forzosamente capitán, pues, ¿ de qué manera puede ser alguien capitán siendo a la par marinero?

Todos los anteriores requisitos han de cumplirse con cariñosas y constantes invocaciones a la madre de uno, como demuestra el diminutivo que acompaña a las expresiones dirigidas a la que nos dio el ser.

En conjunto, si somos capaces de transcender el carácter gramaticalmente finalista de la oración con que comienza tan juicioso texto, nos daremos cuenta que todo él no sobrepasa el marco de un imperativo hipotético, dado que los consejos y mandatos que se vierten en el mismo quedan subordinados al deseo por parte del sujeto de querer bailar la bamba.

El imperativo, dado su carácter hipotético, no nos manda en modo alguno bailar la bamba; sólo nos indica qué debemos hacer si es que lo que deseamos es bailar la misma.

El mandato de bailar la bamba se mantiene en la órbita de una moral heterónoma, por tanto, y, a pesar de su profundidad e indudable interés, no logra alcanzar el nivel autónomo propio de la imperatividad categórica.

Esto es todo lo que se puede decir a día de hoy, a falta de ulteriores investigaciones, sobre el significado de una de las letras más líricas, bellas y coherentes que canción alguna haya tenido.

 

martes, 2 de junio de 2026

DE NUEVO LAS COSAS DE LOS ALCALDES.

 

No recuerdo exactamente cuándo fue. Lo que sí recuerdo es la ocasión. Se trataba de un acto de celebración de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato. Como estaba previsto, en primer lugar el director dirigió unas palabras. Acto seguido tenía que hablar el alcalde de Algete, después me tocaba a mí el turno en representación de los profesores y posteriormente era llegado el turno de los alumnos.

Cuando le tocó hablar al alcalde, que no sé si sigue o hay otro, escuchamos con el respeto que se merece las palabras del primer edil.

Dijo algo así como “ chavales, enhorabuena porque lo habéis logrado aunque… mirad, yo no he estudiado nada y he llegado a alcalde de mi pueblo”, Eso fue todo.

Después me tocaba a mí y aunque antes de subir al escenario siempre estaba nervioso por si no me salían las palabras o me quedaba en blanco, si bien una vez arriba los nervios desaparecían, en esta ocasión la pieza oratoria del alcalde me tranquilizó de antemano. Pensé que después de semejante alocución cualquier cosa que yo pudiera decir la mejoraría sin duda.

¡ Vaya mensaje hacia unos chicos y chicas a los que se supone que hay que animar a seguir estudiando!.

Estoy convencido que en Algete hay algo mejor que lo que algunos de sus representantes muestran.

Se explican así algunas decisiones,

DE AYUNTAMIENTOS Y PALETADAS.

 

Parece que el ayuntamiento de Algete ha decidido quitar el nombre de Joan Manuel Serrat a su teatro por " falta de arraigo".

Allá cada cual con sus imbecilidades.

Yo, por mi parte, conservo un recuerdo imborrable del Joan Manuel Serrat pues es el lugar donde allá por mayo solía dar un discurso, sin papeles y sin inteligencia artificial, con motivo de la graduación de los alumnos de segundo de bachillerato.

Como es sabido que ni siquiera la omnipotencia divina puede lograr que lo que ha sucedido no haya pasado, yo siempre sabré que mis discursos tuvieron lugar en el Joan Manuel Serrat, sea cual sea el nombre que estos estúpidos decidan asignarle al teatro.