martes, 11 de abril de 2017

¿NUEVOS USOS PARLAMENTARIOS?

Se ha impuesto últimamente un estilo bronco en la oratoria de algunos diputados.
No es nuevo el recurso al insulto en el parlamento español y en otros parlamentos. Tampoco es novedoso su uso no como expresión de acaloramiento sino como táctica.
El insulto, nunca recomendable pero siempre presente, se produce en la comunicación cotidiana cuando alguien se siente ofendido y se deja llevar de su temperamento perdiendo el control. Es una situación que a casi todo el mundo le ha ocurrido alguna vez.
Lo nuevo reside en la intensidad del uso del insulto no como resultado de un esporádico acaloramiento sino como recurso dialéctico por parte de quien habla.
No estamos ante alguien que se ha dejado arrebatar por un momento de genio sino ante quien deliberadamente insulta, con frialdad.
Los grandes parlamentarios destacaban por el ingenio con que eran capaces de discutir, pareciéndose su dialéctica a la esgrima, por la agilidad y rapidez con que eran capaces de asestar el golpe definitivo contra el adversario.
El estilo, por llamarlo de algún modo, que se está imponiendo ahora recuerda más bien al boxeo que a la esgrima, pero no al boxeo elegante del estilista sino al torpe del púgil ayuno de técnica pero sobrado de fuerza física.
Nada sabe el moderno parlamentario de la sabia máxima de Quintiliano, " suaviter in modo, fortiter in re", retomada en el siglo XVIII por Lord Chesterfield: suave en el modo; fuerte, contundente en la materia.
Tampoco vendría mal al parlamentario actual aprender algo de Francisco Silvela, con su dialéctica basada en el "puño de hierro en guante de seda".
El insulto, aparte de degradar a quien lo profiere, ofende a la inteligencia del público, pues en su contundencia casi física se muestra como una coerción hacia el mismo: presenta al público como cosa demostrada lo que tendría más bien que plantearse como materia disponible para permitir que el público, en uso de su inteligencia, llegara a sus propias conclusiones.
Resultado de imagen de FRANCISCO SILVELA
Francisco Silvela
Lo más inteligente (también lo más difícil) por parte de quien ejercita una labor dialéctica (y la de parlamentario debería serlo) es mostrar más que decir.
Cuando alguien es capaz de mostrar ante el público evidencias, no hace falta que las vista con insultos. El que insulta no se contenta con mostrar sino que lo que quiere es decir, no deja al oyente el ejercicio de su libertad sino que pretende llevarlo por el cuello hacia la conclusión deseada. Parece que se insulta al contrincante pero en realidad se está insultando al público, a través de la violencia del insulto, como si se le dijera a este público: "¡fíjate!.
Las redes sociales no son ajenas a este empleo torpe de la dialéctica, con su afán por el impacto inmediato, casi nunca compatible con el ejercicio del razonamiento.
El nuevo estilo parlamentario es decepcionante por cuanto no trae aire fresco a una institución anquilosada. Más bien se parece a quien ante una reunión que no le place, decide arrojar una bomba fétida. Quien así se comporta no es un innovador, es un gamberro, la cosa menos nueva del mundo.
Lo que consigue el parlamentario que hace uso del insulto como recurso es que en vez de fijarnos en las fechorías que quiere denunciar nos fijemos en su modo de relatarlas, de tal manera que al final lo que se logra es que hablemos más de su mal estilo que de lo que ha pretendido poner a la vista.
El resultado no hace más que beneficiar a quien estaba acusado, que en vez de dar cuenta de sus hechos, se puede presentar como víctima de los malos modos de quien le acusa.
Es justo la inversión del inteligente planteamiento de Francisco Silvela: puño de seda en guante de hierro.

Ineficacia y ruido.

sábado, 1 de abril de 2017

SENSATA PETICIÓN.

Entre otras sutilezas el Director General de Tráfico ha dicho que el piso asignado y reformado que tanto está dando que hablar es un derecho que le corresponde dada su condición de funcionario del grupo A.
No sé si será cierto que este señor sea funcionario del grupo A pero lo que  es indudable es que yo lo soy desde 1988 y le estoy agradecido por la información que me ha proporcionado pues hasta este preciso instante yo ignoraba que tuviera tal derecho.
Me tengo que desplazar todos los días desde Madrid hasta la localidad de Algete. Creo que después de tantos años tengo derecho a alguna consideración y por tanto solicito vivienda en dicha localidad para hacer uso de ella cada vez que no me apetezca desplazarme hasta mi domicilio en Madrid. También creo que tengo derecho a desplazarme con la dignidad debida y por tanto solicito un vehículo adecuado a mi representación, no descartando el uso de carroza tirada por caballos cada vez que la solemnidad del momento lo exija, por ejemplo, para acudir a la celebración de la Graduación ( o no Graduación en muchos casos) de los alumnos de Bachillerato.

Creo que es una petición ajustada a derecho, sensata y que no me será denegada, por más que mi humilde labor no pueda ser comparada en modo alguno con la gran aportación de servicio que sin duda ha prestado el actual Director General de Tráfico.

domingo, 26 de marzo de 2017

LA GANADORA.

No dicen que valga, que sea sabia, que sepa. Sólo dicen que es la persona adecuada porque gana.
La idiotez de elevar a criterio de valor un hecho tan tonto como el de ser un ganador, o ganadora en este caso.
Ganar no es ser mejor, es llegar antes, aunque a veces no se sepa dónde.
En todo caso, si este es el criterio, tampoco vale porque no dice nada. Si un don nadie como yo se presentara a las elecciones andaluzas encabezando las listas del PSOE, también ganaría.
Dicen que es la persona que España necesita, pero yo desde luego no la necesito para nada.
Mejor que se dedicara a repasar las asignaturas de esa carrera de Derecho que le costó Dios y ayuda aprobar, dicho esto en su sentido más estrictamente literal.



sábado, 18 de marzo de 2017

SUEÑOS RECURRENTES.

A veces tengo sueños recurrentes. En uno de ellos se me comunica que hay una asignatura de la carrera que no he cursado y por tanto, no tengo el título. Me tengo que presentar al examen pero no he preparado nada y no sé cómo salir airoso de la situación.
En otro sueño que se me repite con cierta frecuencia me veo de nuevo en el cuartel, pues debo cumplir unos meses de Servicio Militar a pesar de haberme licenciado hace ya tiempo.
También me veo en ocasiones visitando lugares en los que hace años que no he estado.
Con todo hay un sueño que me causa especial impacto: estoy hablando a unos alumnos y estos me escuchan y prestan atención.
Les doy instrucciones y las cumplen, haciéndome caso. Este último sueño me produce tal sorpresa y sobresalto que casi me asusto ante lo inverosímil del fenómeno, hasta tal punto que suelo despertarme con palpitaciones y envuelto en sudor.
Por fortuna, en la vida real todo vuelve a su cauce, nadie me hace caso y yo puedo respirar tranquilo.
Extraño en verdad, el mundo onírico.


martes, 7 de marzo de 2017

PROPUESTA DE PELEA ORGANIZADA.

Un diputado ruso ha propuesto regular las peleas de aficionados ultras que se producen en las inmediaciones de los estadios con la intención de que pierdan su carácter de lucha caótica y se transformen en un espectáculo perfectamente organizado.
Según la ocurrencia de este padre de la patria se trata de organizar en debido modo, lugar y hora a grupos de veinte aficionados que se darían golpes, palizas, patadas y demás actividades que requieran tan alto empleo neuronal de tal manera que los participantes puedan sacudirse entre ellos a más y mejor.
Brillante es la idea, tanto como la inteligencia del diputado que la propone. No obstante, puede que a su alta penetración (intelectual) haya escapado alguna que otra consecuencia.
Entre las posibles derivaciones no deseadas yo veo la siguiente: si se va a celebrar una pelea organizada de veinte contra veinte, dudo que el espectáculo no atraiga a seguidores de cada uno de los bandos, que puede que se peleen de forma no organizada entre ellos, originando lo que en cierto modo sería una metapelea, que a su vez debería ser reducida a una nueva organización de veinte contra veinte de entre este segundo grupo de seguidores. Una vez hecho esto, aparecerían nuevos animadores que a su vez se verían sometidos a la misma reglamentación y así hasta el infinito.
Sería la versión a hostia limpia del juego de esas muñecas rusas dentro de las cuales hay una muñeca más pequeña que, a su vez, contiene otra muñeca más pequeña.
Detrás de la propuesta del diputado se esconde un profundo desconocimiento de los procesos al infinito.
Hay personas que piensan que, dado el caso del choque frontal de dos trenes, puesto que el primer vagón de cada uno de los trenes recibiría sin duda el más fuerte impacto, la solución sería suprimir en cada tren el primer vagón. Personas que desconocen que una cosa es la materialidad de un vagón y otra el orden, en el cual siempre habrá o un primer vagón o un vagón único.
Larga vida al diputado ruso.


viernes, 24 de febrero de 2017

CREENCIA ABSURDA.

Hay gente que cree en Dios, el Progreso, la Humanidad.
Gente también hay descreída en lo que respecta a tales ideas.
Personas respetables y profundas nos podemos encontrar que profesen o no  creencias y descreencias variadas.
Lo que no es admisible y merece el fusilamiento inmediato sin formación de causa es creer en los estándares de aprendizaje, el diseño curricular, la formación de evidencias para el portfolio y demás estupideces que la internacional pseudopedagógica ha excretado para confusión de alumnos, profesores, padres y progreso de expertos de la nada y vividores sin cuento.

                                     
                                                 A José Antonio Marina con todo mi desprecio.

martes, 14 de febrero de 2017

EL SACO DE BOXEO DOCENTE.

Me encontraba yo el otro día en una clase de Bachillerato con 39 alumnos, 39, cuando de repente se me acabó la paciencia ante la desconsideración con que estos me trataban, ignorando mi presencia, como si no me vieran. Llevado de mi temperamento, que no es suave ciertamente, agarré con fuerza mi paraguas y lo estampé contra el suelo, con el consiguiente estrépito y pasmo no de mis oyentes, pues puede que me oyeran pero escucharme no me escuchaba nadie, pero sí de mis alumnos.
Superado el susto, o más bien la sorpresa, no creo que mi acción impresionara gran cosa a la concurrencia. Los efectos sobre la audiencia no oyente no trajeron mayores consecuencias.
No puedo decir lo mismo del paraguas, que de instrumento más o menos útil pasó a ser un cadáver en lo que a su funcionalidad se refiere. Quedó maltrecho e inútil para todo servicio. Una varilla orientada hacia Mallorca, otra hacia Alcalá de Henares, una tercera hacia Ocaña y el resto hacia no se sabe dónde.
¿No me debería pagar la Comunidad el paraguas pues su pérdida cabe entenderla como accidente laboral? ¿ No debería la misma administración dotar a las aulas de esos sacos con los que los púgiles se ceban para practicar y entrenar su noble deporte, saco que podría ser utilizado por el profesor para volcar sobre él sus enfados y enconos?
En todo caso, suerte tuve. Si en vez de mi paraguas hubiera desahogado mis iras sobre algún móvil de cualquier alumno y lo hubiera arrojado por la ventana, que es en el fondo lo que yo quisiera hacer, seguro que el juez haría conmigo lo que no se ha atrevido a hacer con Rodrigo Rato y Jordi Pujol, y lanzaría contra mí la orden de ingreso en prisión sin fianza.

¡Cáspita!