viernes, 24 de febrero de 2017

CREENCIA ABSURDA.

Hay gente que cree en Dios, el Progreso, la Humanidad.
Gente también hay descreída en lo que respecta a tales ideas.
Personas respetables y profundas nos podemos encontrar que profesen o no  creencias y descreencias variadas.
Lo que no es admisible y merece el fusilamiento inmediato sin formación de causa es creer en los estándares de aprendizaje, el diseño curricular, la formación de evidencias para el portfolio y demás estupideces que la internacional pseudopedagógica ha excretado para confusión de alumnos, profesores, padres y progreso de expertos de la nada y vividores sin cuento.

                                     
                                                 A José Antonio Marina con todo mi desprecio.

martes, 14 de febrero de 2017

EL SACO DE BOXEO DOCENTE.

Me encontraba yo el otro día en una clase de Bachillerato con 39 alumnos, 39, cuando de repente se me acabó la paciencia ante la desconsideración con que estos me trataban, ignorando mi presencia, como si no me vieran. Llevado de mi temperamento, que no es suave ciertamente, agarré con fuerza mi paraguas y lo estampé contra el suelo, con el consiguiente estrépito y pasmo no de mis oyentes, pues puede que me oyeran pero escucharme no me escuchaba nadie, pero sí de mis alumnos.
Superado el susto, o más bien la sorpresa, no creo que mi acción impresionara gran cosa a la concurrencia. Los efectos sobre la audiencia no oyente no trajeron mayores consecuencias.
No puedo decir lo mismo del paraguas, que de instrumento más o menos útil pasó a ser un cadáver en lo que a su funcionalidad se refiere. Quedó maltrecho e inútil para todo servicio. Una varilla orientada hacia Mallorca, otra hacia Alcalá de Henares, una tercera hacia Ocaña y el resto hacia no se sabe dónde.
¿No me debería pagar la Comunidad el paraguas pues su pérdida cabe entenderla como accidente laboral? ¿ No debería la misma administración dotar a las aulas de esos sacos con los que los púgiles se ceban para practicar y entrenar su noble deporte, saco que podría ser utilizado por el profesor para volcar sobre él sus enfados y enconos?
En todo caso, suerte tuve. Si en vez de mi paraguas hubiera desahogado mis iras sobre algún móvil de cualquier alumno y lo hubiera arrojado por la ventana, que es en el fondo lo que yo quisiera hacer, seguro que el juez haría conmigo lo que no se ha atrevido a hacer con Rodrigo Rato y Jordi Pujol, y lanzaría contra mí la orden de ingreso en prisión sin fianza.

¡Cáspita!

sábado, 28 de enero de 2017

LA POSTVERDAD.

"Tu verdad no; la verdad
 y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela".
               Antonio Machado.


Esto de la postverdad, aparte de ser una moda estúpida, es un engaño.
Llaman postverdad a la idea de que hoy puede ser verdad cualquier cosa.  Basta con que la gente crea algo para que ello sea considerado verdad.
Nada nuevo bajo el sol. Cualquier persona con un mínimo de formación sabe distinguir entre verdad y vigencia. Alguna idea puede tener durante un tiempo vigencia aunque no sea sólida, pero no por ello tal idea es verdadera. Alguna idea puede no abrirse camino durante un tiempo sin que ello indique que sea falsa.
También habrá que decir que quien afirma que ya no hay verdad   piensa que tal afirmación ( ya no hay verdad) es verdadera, concediendo con ello que es distinta la verdad de la falsedad (argumento nada nuevo pero que mucha gente no capta).

La moda de hablar de "postverdad" es el último giro de una sociedad que tiende cada vez más a confundir al ciudadano con el cliente y a sustituir el juicio con el gusto.

jueves, 19 de enero de 2017

ME LA SUDA.

Me encontraba yo el otro día en una clase tratando de explicar una serie de cosas cuando de repente pude apreciar cómo un chaval decía en voz baja pero perfectamente audible "me la suda". Desconozco si con tal expresión se refería a lo que yo trataba de transmitir, cosa que en todo caso me la suda.
Pasaron más o menos diez minutos y volvía a oír, procedente de la misma persona idéntica expresión, "me la suda", pronunciada en el mismo tono de voz. Así ocurrió una o dos veces más, con la misma periodicidad de unos diez minutos.
Ignoro si la frecuencia con que eran emitidos los "me la suda" obedecía a algún algoritmo por mí desconocido pero los mismos se producían con regularidad asombrosa.
Parecía un tema musical tratado en forma de variación. El primer "me la suda" se oyó de manera silábica, pero en las sucesivas variaciones se fue transformando la forma silábica en otra cada vez más melismática, de suerte que el primer "me la suda" pasó a oírse algo así como "me la suuuuuda", para luego presentarse en forma más insinuante como "me la sudaaaaa".
Nosotros, los nacidos en los años sesenta, no decíamos "me la suda" y en su lugar empleábamos el mucho más complejo "me la refanfinfla", pero en estos tiempos de mensajes breves "me la refanfinfla" resulta en exceso elaborado.
Mejor "me la suda", más contundente en su brevedad.
Propongo que Facebook incorpore el "me la suda" a su catálogo de reacciones, junto con el "me gusta", "me encanta", " me enfurece", etc, etc.
¿Se imaginan ustedes la satisfacción que se podría tener por haber logrado unos cuantos "me la suda"?

A mí personalmente, me la suda.

sábado, 14 de enero de 2017

¡MANDA HUEVOS!

Hace años, siendo yo estudiante de Bachillerato, acudí a una charla que mi profesor de matemáticas iba a dar acerca de cómo iba a ser el siguiente curso. El enunciado de la charla rezaba "cómo será el tercero de Bup", tema apasionante donde los haya. No recuerdo dónde fue la charla pero lo que sí recuerdo es que la misma se desarrollaba en un hotelito bastante coqueto. Nos recibieron en una sala amplia donde un joven se encargaba de darnos la bienvenida y de romper el hielo.
El estilo falsamente juvenil de nuestro interlocutor y su impostada seguridad me produjeron desde el primer momento una sensación de malestar y rechazo.
Nos dijo el mozo que era fiscal. Era Federico Trillo. Me lo volví a encontrar años después, ya con más fama y más kilos, en una casa de comidas no muy cara pero de gran calidad próxima al Congreso, cuando nuestro hombre ejercía como presidente del Congreso de los Diputados.
Años después volvía a coincidir con la regordeta estampa del prócer en la librería Crisol, ya desaparecida.
Voy a abstenerme de formular ningún juicio negativo acerca del conquistador de Perejil, no sea que le de un infarto y yo me sienta culpable de sus zozobras.
Descanse en paz en su vida política y en la otra, tiempo tendrá de poner sus pensamientos en orden con Dios, dado que oficialmente tiene mejores relaciones con el Sumo Hacedor que las que yo pueda nunca lograr y, si no miente, habla más con Él que yo, que hace muchos años que no le hablo.

¡ Manda huevos!

domingo, 18 de diciembre de 2016

PLACER Y DEBER.

Las cada vez mayores medidas restrictivas que afectan al consumo de tabaco en lugares públicos unidas a la mayor fiscalidad con que es tratado este producto hacen que sea necesario sacar al hábito de fumar de su consideración de placer, dado que el hedonismo, filosofía que propugna la búsqueda del placer como finalidad y bien supremo de la vida, difícilmente se compadece con el hecho de que cuando alguien fuma, más que entregarse a un placer, parece entregarse a un deber y casi a una misión.
Epicuro ni fumaba ni sabía lo que eso era, aunque en su forma prudente de entender el placer, probablemente habría rechazado que fumar fuera placentero pues a la larga causa dolor.
En todo caso, el hábito de fumar se ha "kantianizado", pues se parece más al acto de realizar una acción "por deber" que al disfrute y gozo relajado de un hábito gustoso.

Resultado de imagen de KANT FUMANDO

Sólo desde un riguroso sentido kantiano del deber puede entenderse que alguien salga a la intemperie, con lluvia y ventolera, para fumar rodeado de un paisaje desolador y muchas veces sin tener a nadie con quien hablar. Todo lo anterior nos remite a esfuerzo, lucha, constancia, fortaleza, cosas todas ellas muy loables pero que nadie de forma natural asociaría fácilmente con el placer.
Hay otro aspecto en el que fumar se parece a la forma en que Kant entiende la ética, pues esa lucha, perseverancia y esfuerzo se realizan por sí mismos, sin esperar premio ni recompensa. Fumar es hoy por hoy un acto desinteresado, que hubiera sido aprobado por el viejo filósofo regiomontano sin ninguna duda.
También es kantiana la idea de una recompensa no buscada pero sí encontrada en los actos que realizamos "por deber". En lo que a mí respecta, ayer lo pude comprobar, pues en las ocasiones en las que abandoné el restaurante donde me encontraba reunido con viejos amigos para entregarme a mi deber, pude librarme por unos minutos de los gritos que proferían unos malditos que, sentados en la mesa contigua, parecían empeñados en hacer realidad el tópico de los españoles gritones. Ladraban los energúmenos con toda su capacidad pulmonar intacta pues ninguno fumaba. Disputaban acerca de quién es el mejor futbolista del mundo y en esta refriega sobre las cualidades de los distintos jóvenes millonarios que merecían el galardón cada cual trataba de imponerse jugando sus bazas, entre las que por cierto no figuraba el regate seco y eficaz y sí el patadón sin complejos ni complicaciones. Ganas me dieron de zanjar la disputa con imparcialidad propinando algún botellazo certero a cada uno de los participantes en la no muy académica disputa pero considerando las complicaciones legales que mi acto pudiera acarrearme me abstuve de tan justiciera acción, no sin desear que alguno de ellos quedara siniestrado en el fragor de la disputa.
No deseo que España parezca Suiza pero tampoco veo bien que, pues hemos logrado unos espacios libres de humos, no hayamos podido conseguir unos espacios libres de malos humos.
Lo mejor de todo fue que los amigos, con esfuerzo no sé si kantiano o no pero sí con mérito, logramos mantener, pese a todo, nuestro espacio de conversación, más ingeniosa y divertida que la de nuestros vecinos, en un ambiente de cordialidad, fraternidad y buen humor.


martes, 6 de diciembre de 2016

LA MESA DE LA CONSTITUCIÓN.

Hoy, 6 de diciembre, aniversario de la Constitución, se cumplen también 38 años desde que por primera vez ejerciera el derecho al voto.



Una reforma legal del gobierno de Adolfo Suárez propició que la mayoría de edad dispuesta en la Constitución a los 18 años (hasta entonces era a los 21) se aplicara con efectos inmediatos antes de su aprobación, de tal manera que quienes teníamos ya los 18 pudimos votar. Poco agradecido yo a aquella concesión voté No a la Constitución por motivos opuestos a los que la extrema derecha de la época esgrimía. Aquellos grupos defendían el No para ser fieles a Franco y su sistema. En mi caso voté NO por no estar de acuerdo con la forma monárquica del Estado que la Constitución consagraba. En aquella época se me escapaban muchas complejidades de las que hoy soy consciente.
También se cumplen hoy 38 años desde que me regalaran la mesa de trabajo y estudio que desde entonces he usado. Era un regalo de mi abuela materna, mujer relativamente joven y con poca suerte en la vida, que moriría justo al año siguiente con apenas diez años más que los que yo ahora tengo. La mesa la encargamos en una tienda de muebles que estaba cerca de la casa de mis padres, tras votar en el colegio electoral.
Con el paso de los años la mesa se ha estropeado, no mucho, es verdad, pero sí lo suficiente como para que a veces piense en la necesidad de sustituirla por otra. Con todo, cambiar de mueble no es una decisión fácil. Puede que una mesa más moderna me parezca mejor y a la postre no me de las prestaciones que hasta ahora, mal que bien, me ha dado mi vieja mesa. Algún día tendré que cambiar de mesa pues los muebles no son eternos, pero sólo lo haré cuando llegue a la conclusión de que mi mesa es ya más un estorbo que una ayuda. De momento me sirve, aunque no sea muy bonita y no me provoque un éxtasis de entusiasmo.
Intentaré aprovecharla lo más que pueda hasta el momento en que sea oportuno cambiarla. No me precipitaré a hacerlo pero tampoco esperaré a que se caiga de puro vieja.
La mesa, como todo mueble, es un instrumento. Como tal, ni le rindo culto ni me inclino ante ella. Sólo la uso.
Si algún día decido que ya es hora de comprar otra mesa, consultaré a personas que estén más al tanto de las novedades sobre este tipo de muebles, dado que mis gustos, como es normal, han tendido a quedar anquilosados.

Pediré consejo, pero decidiré yo.