sábado, 16 de mayo de 2015

DISCURSO DE GRADUACIÓN DE BACHILLERATO 2015.

Como todos los años al llegar este importante día de la graduación de los alumnos de Bachillerato, es habitual dedicar unos momentos a señalar lo que de celebración tiene tal fecha.
Este año, por desgracia, me encuentro con serias dificultades a la hora de glosar el carácter festivo de este día pues, ¿ qué celebramos, la graduación ? En más casos de los que a nosotros nos gustaría hay alumnos que hoy no han logrado ese importante objetivo. No es el día ni el momento de reproches ni de críticas. Tiempo habrá para que todos los que participamos en el proceso educativo, puesto que todos somos responsables, analicemos con calma las causas que sin duda tienen que estar detrás de este poco satisfactorio resultado.
Pese a todo lo comentado, debemos hacer del día de hoy un día de celebración, pues algunos alumnos sí han conseguido culminar con buen éxito el final de sus estudios de Bachillerato y aquellos que no lo han logrado tienen la posibilidad de rectificar y no caer en un pesimismo fatalista que muchas veces no sirve más que de excusa para no volcarse en el esfuerzo necesario. Nada está escrito ni para bien ni para mal. Hay que esforzarse para culminar los estudios de bachillerato y no refugiarse en la excusa de la inutilidad del empeño.
A la mayor parte de los alumnos que hoy estáis aquí os conozco desde los tiempos de Segundo de la ESO. Habéis estado aquí seis años ( alguno casi diez ) A muchos de vosotros os conocí con trece años y hoy estáis cerca de los 18. Alguno ya va por los 21. Os conocí siendo niños, sufrí en parte vuestra adolescencia y os despido siendo hombres y mujeres jóvenes.
Cada uno de vosotros ha mostrado un estilo distinto tanto en la manera de conducirse como en la manera de estudiar. Algunos han hecho esto último de manera más sistemática, otros han abordado el estudio de una manera más improvisada. Los hay que han estado atentos a las explicaciones. Otros no han sido muy trabajadores pero sí que han destacado por su capacidad de "captar " los contenidos. Los hay que han "captado" más que contenidos pantallas de móviles, justo tributo a los avances del progreso. Algunos de vosotros habéis tenido gran pasión por relacionar las asignaturas con las artes, como me demuestra el júbilo que más de uno manifestó al saber que de La Colmena de Cela existía versión cinematográfica, demostrando con ello que no os conformabais con la pasión por la lectura sino que queríais confrontar sin duda la versión literaria con la versión de película. Lejos de mí pensar que alguno viera en la película la posibilidad de ahorrarse la lectura del libro.
Muchos son los profesores que habéis tenido durante estos años. Como es normal, con algunos de ellos habréis conseguido establecer un mejor entendimiento que con otros. Aunque puede que penséis lo contrario, de todos ellos habéis aprendido algo: de alguno de ellos puede que os haya interesado su materia, de otro su manera de transmitirla, de algún otro su tesón y entrega.
Tampoco sería justo que en un día como hoy no tuviéramos tiempo para dedicarlo a recordar  la labor de aquellos maestros que en los primeros años de la enseñanza primaria sentaron las bases para que hoy podáis estar aquí.
Del mismo modo no debemos olvidar en este día a aquellos profesores que en los distintos cursos os dieron clase y que hoy se encuentran destinados en otros centros.
Cuando alguno de nosotros causa baja por diversos motivos aparece ante vosotros un profesor sustituto que hoy está aquí, al mes siguiente en otro centro y en más de una ocasión en el paro. La labor de tales profesores es muy meritoria pero no siempre es reconocida como es debido.
También conocéis cada año a profesores interinos que en cada curso han de trabajar en institutos muy distintos y que, pese a la precariedad de su situación laboral realizan su trabajo con una entrega y profesionalidad admirables.
El azar de los planes de estudio ha propiciado que yo sea uno de los profesores con los que algún  alumno ha coincidido más tiempo. También puede que sea uno de los que menos os ha enseñado, quién sabe. Pero con todo, creo no engañarme si afirmo que he cumplido con muchos de vosotros un importante papel desde el punto de vista de eso que a veces llamamos "motivación", y no porque yo haya tenido unas especiales dotes para ilusionar a nadie sino por un hecho simple y conciso: más de un alumno me habrá observado en mi quehacer y, sin duda, mientras atendía a lo que yo trataba de explicar habrá pensado para sí mismo: " si este llegó a profesor, yo no debo tener ningún problema para terminar el Bachillerato". Aunque sólo fuera por eso, creo que mi labor no habrá resultado del todo inútil.
Una constante que ha caracterizado a esta promoción ha sido la de discutir la utilidad de gran parte de los contenidos explicados. Ha sido frecuente la pregunta acerca de la necesidad de estudiar cosas a las cuales no os vais a dedicar. También han sido frecuentes las críticas al enfoque excesivamente teórico y poco práctico así como al enfoque en exceso memorístico de las enseñanzas.
Estas críticas no son nuevas pero es preciso no precipitarse a la hora de juzgar sobre su pertinencia. Sin duda un sistema educativo no puede perder de vista la utilidad de lo que se enseña así como la aplicación de los conocimientos, pero no se puede despreciar sin más eso que, muchas veces de manera incorrecta, llamamos teoría. La teoría hace referencia al conocimiento y una enseñanza que sólo tuviera como punto de mira una aplicación sin una base teórica sería una enseñanza mutilada. El conocimiento no puede quedar reducido a simple adiestramiento.
Muchas son las materias que habéis debido estudiar. Por fuerza, gran parte de los conocimientos adquiridos no los vais a aplicar en vuestro futuro profesional, pues, por más diversa que sea vuestra trayectoria laboral, nunca lo será tanto como la diversidad de asignaturas a las que habéis debido hacer frente.
Gran parte de lo que aprendemos lo olvidamos. Ni siquiera una mente privilegiada sería capaz de retener el caudal de conocimientos, informaciones y datos que un estudiante debe aprender a lo largo de su trayectoria. ¿ Para qué aprender, pues, cosas que tarde o temprano caerán en el olvido?
No podría dar una respuesta categórica a esta pregunta pero sí una tentativa de respuesta. Creo que hay una diferencia no de grado, sino radical, entre olvidar y no saber. No es lo mismo olvidar algo que no haberlo sabido nunca. El hecho de que seamos conscientes de que algo ya no lo recordamos bien o incluso no lo recordamos en absoluto es muy distinto al hecho de no haber sabido nunca nada. El que olvida lleva dentro de sí el poso, a veces tenue, de aquello que alguna vez supo. El que no supo nunca nada ni siquiera puede tener la posibilidad de olvidarlo.
El olvido es necesario, pues es la sombra del interés. Nos interesamos por algunos campos del saber, y necesariamente, ese interés hace que salga de nuestro foco de atención gran parte de lo que hemos aprendido para ir especializándonos en un ámbito. Pero esa sombra del olvido es la que permite que nuestros conocimientos especializados estén radicados en una base cultural y no seamos simples especialistas sin interés por aquellos aspectos que escapan a nuestro mero quehacer profesional.
Muchas lecciones, muchos datos caerán en el olvido, lo mismo que la mayor parte de los días de nuestra vida. La mayor parte de ellos no los recordamos. Sólo recordamos alguno de ellos, por ejemplo, el de hoy. Pero el olvido no supone una refutación de lo olvidado. Los días olvidados y no recordados son muy distintos de los días no vividos.
Habrá personas más volcadas hacia la literatura, o hacia la Historia, o hacia el mundo de las matemáticas o de la física, pero si esas personas no solo son buenos estudiantes sino que además son inteligentes, se darán cuenta de que literatura, historia, matemáticas o física antes que asignaturas son acercamientos que los seres humanos hacemos para intentar comprender una realidad que siempre  nos asombra por su insondable misterio.
Lleváis ya muchos años en el Centro. En él habéis conocido gentes, habéis hecho  amigos, a veces habéis encontrado a alguna persona a la que habéis considerado algo más que un amigo o una amiga.
También habéis atravesado momentos de dificultad, de desánimo. Puede que alguno de vosotros vea el Centro como una institución de la que desea escapar, salir. Puede que en ocasiones sintáis una sensación de resentimiento o incluso de hartazgo. Con todo, esa impresión es pasajera. Cuando pase el tiempo y volváis de vez en cuando la vista atrás, os daréis cuenta de que los años del instituto son los mejores años del estudiante, pues en ellos la ilusión a veces un poco irreverente de las personas todavía muy jóvenes no está aún contaminada por el frío cálculo que la presión del mundo laboral impone.
Estamos en 2015, y aficionados como somos a las efemérides, se cumplen este año aniversarios redondos de algunos acontecimientos. Voy a referirme a tres de ellos: uno importante para la historia de Europa, otro importante para la historia de España y un tercero, absolutamente insignificante y sin trascendencia pero importante para mí.
Celebramos este año los 70 desde que en Europa cesó el ruido de las armas dando fin a la Segunda Guerra Mundial. La derrota del régimen satánico de Hitler está en la base de la moderna Unión Europea, una Europa que, con avances y tropiezos, constituye el marco donde vosotros habréis de labraros vuestro trabajo.
También este año se cumplirán cuarenta desde que en España falleció quien entonces detentaba la Jefatura del Estado. Muchas cosas han cambiado desde aquellos tiempos. Un nuevo sistema democrático se estableció y hoy día asistimos a novedades y nuevas exigencias. Ante los nuevos problemas hay muchas posturas: algunos quieren un barco nuevo, otros piensan que de lo que se trata más bien es de calafatear el viejo. Yo me siento perplejo, como la mayoría, pero con todo creo que no os debéis sentir indiferentes ante los acontecimientos y debéis intentar formaros una opinión, si no definitiva, por lo menos razonada.
El acontecimiento insignificante pero importante en lo personal es que en estas fechas se cumplen diez años desde que me adjudicaron destino en el instituto Al Satt. Siempre fui hombre de pocos institutos. En este en el que desde hace ya diez años imparto clase me gustaría concluir mi carrera, si es que, una vez más, lo azaroso de los sucesivos cambios de planes de estudio no trastoca dichos deseos.
Todo cambio es difícil, y así como a mí me resultó trabajoso adaptarme a un nuevo centro, a muchos de vosotros os va a costar adaptaros a vuestros nuevos estudios. Vais a dar el paso de un marco todavía escolar en muchos órdenes a un marco ya claramente académico. En gran medida vais a gozar de una mayor libertad, pero por ello mismo vais a tener que ejercer una mayor responsabilidad.
Algunos os vais a decantar por un estudio más orientado hacia el mundo laboral y profesional. Otros vais a ingresar en el mundo universitario.
No va a ser fácil el camino que ahora emprendéis pero tenéis juventud, fuerza y espero que tengáis ánimo para afrontar las dificultades que, sin duda, se os presentarán.
Para terminar, quiero manifestaros en nombre de todos los profesores y en el mío propio el deseo de que a partir de ahora, en que el camino de muchos de vosotros se separa del nuestro, os vaya de la manera más feliz posible en cuanto ello es factible en esta vida.
Y, por último, de una manera más personal, debo manifestaros que soy consciente de que en más de una ocasión mis actuaciones y juicios fueron equivocados, como es propio de la humana condición. Espero, como los estudiantes que no han sido muy diligentes, que no seáis muy severos conmigo.
Aquí está vuestra casa. Venid alguna vez a ella pues siempre tendréis las puertas abiertas.





viernes, 1 de mayo de 2015

VOLUNTARIADO OBLIGATORIO.

Hace pocos días, escuchando un programa de radio mientras me encontraba al volante de mi vehículo, me llamó la atención el entusiasmo que uno de los participantes mostraba a la hora de defender la importancia de fomentar las actividades del voluntariado, especialmente entre los jóvenes.
Tras ponderar con todas sus fuerzas las virtudes que para los jóvenes reportan las actividades del voluntariado, el entusiasta defensor del mismo no dudó en afirmar que el voluntariado debiera ser algo obligatorio. Nadie en el programa, ni el presentador ni los otros participantes, sintió la necesidad de hacerle notar a quien así hablaba que acababa de decir una estulticia. Se podría, con educación y diplomacia, haberle hecho ver que lo que proponía era intrínsecamente absurdo, que proponer un voluntariado obligatorio era un caso clásico y típico de contradicción. Nada. Nadie se sintió afectado por tamaño ataque a la lógica.
Probablemente el defensor del voluntariado obligatorio no reparó en lo absurdo de su propuesta porque se fijó más en la nobleza de las actividades desplegadas por los voluntarios que en la manera en que dichas actividades se realizan. No se percató, arrastrado por su entusiasmo, de que un acto voluntario no puede ser obligatorio por definición.
Cierto es que se han dado casos en la historia de voluntarios obligatorios, como ocurrió en la Guerra Civil española con los voluntarios fascistas italianos que apoyaron al bando nacional, la mayoría de los cuales acudieron al conflicto de manera obligatoria. Nuestro entusiasta defensor del voluntariado no estaba pensando en este ejemplo con toda seguridad.
En mi experiencia personal yo también he participado en alguna ocasión en actividades voluntariamente obligatorias o obligatoriamente voluntarias. Recuerdo que en los años en que, por razones de estudios, debía solicitar cada año prórroga para incorporarme al Servicio Militar, figuraba entre los trámites el abono de una pequeña aportación monetaria de carácter voluntario para atender a huérfanos de militares. La aportación era voluntaria pero si el solicitante, en este caso yo, no la aportaba, corría el riesgo de que no le fuera tramitada la prórroga, teniendo por consiguiente que interrumpir sus estudios.
El defensor del voluntariado obligatorio no ignoraba que su propuesta era contradictoria. Simplemente no había prestado atención a la semántica dejándose llevar por su vehemente convencimiento. Ocasiones hay en que nos inclinamos más al énfasis que al significado, destrozando la semántica en aras de la convicción.
Nuestro radiofónico participante actuaba movido por nobles sentimientos. También han incurrido en el mismo defecto personas no guiadas por intenciones tan sanas. En 1976, tras el golpe de estado que instauró en Argentina la criminal dictadura militar que durante siete años dominó al país, Jorge Rafael Videla, presidente de la junta militar y de la República, no dudó en afirmar que el objetivo del movimiento militar, denominado Proceso de Reorganización Nacional, no era otro que el de imprimir a la República Argentina un giro de 360 grados. El énfasis, una vez más, atropelló al significado, pues literalmente, un giro de 360 grados hace que estemos en la misma situación que al principio, y para eso no hace falta proceso ni movimiento alguno.
Las instituciones locales tampoco han sido ajenas a ese sacrificio del significado en el altar del gesto. Hace años se solía convocar un día sin coches, en el que se invitaba a los conductores a dejar sus vehículos aparcados y a desplazarse en transporte colectivo por la ciudad. Como quiera que la convocatoria no tuviera éxito, las autoridades resolvieron el asunto con eficacia suma, prohibiendo el acceso a ciertas calles de los vehículos privados, para a continuación manifestar sin el menor rubor que la convocatoria había constituido un éxito. Ciertamente tales convocatorias eran seguidas con el entusiasmo propio de toda persona que no quiere ser multada.
El ejemplo históricamente más relevante de contradicción en la expresión es el de Iglesia Católica Romana. Como es de sobra sabido, " católico " significa "universal". Añadir a la palabra "Universal" la palabra "Romano" es tanto como emparentar universal con local. No sé si fue Chesterton quien dijo que Católico Romano era como decir universal particularizado.
Las palabras tienen significado. Si no respetamos la semántica, movidos por ideales, no lograremos que dichos ideales se abran paso con más eficacia, pues los apoyaremos en la confusión. Nunca la convicción debe rebasar a la claridad. La convicción que una persona tenga, si no quiere que quede reducida a su fuero interno, si quiere que sea compartida, deberá ser argumentada. Un argumento debe tener coherencia ( sintaxis ), pero la coherencia no debe nunca imponerse sobre el significado ( semántica ).
Las cosas significan lo que significan. Un voluntariado obligatorio será posible el día en que un círculo pueda ser cuadrado.


domingo, 26 de abril de 2015

DON QUIJOTE, BARCELONA Y LO UNIVERSAL.

"Yo —dijo don Quijote— no sé si soy bueno, pero sé decir que no soy el malo. Para prueba de lo cual quiero que sepa vuesa merced, mi señor don Álvaro Tarfe, que en todos los días de mi vida no he estado en Zaragoza, antes por haberme dicho que ese don Quijote fantástico se había hallado en las justas desa ciudad no quise yo entrar en ella, por sacar a las barbas del mundo su mentira, y, así,  pasé de claro a Barcelona, archivo de la cortesía, albergue de los estranjeros, hospital de los pobres, patria de los valientes, venganza de los ofendidos y correspondencia grata de firmes amistades, y en sitio y en belleza, única; y aunque los sucesos que en ella me han sucedido no son de mucho gusto, sino de mucha pesadumbre, los llevo sin ella, solo por haberla visto. Finalmente, señor don Álvaro Tarfe, yo soy don Quijote de la Mancha, el mismo que dice la fama, y no ese desventurado que ha querido usurpar mi nombre y honrarse con mis pensamientos. A vuestra merced suplico, por lo que debe a ser caballero, sea servido de hacer una declaración ante el alcalde deste lugar de que vuestra merced no me ha visto en todos los días de su vida hasta agora, y de que yo no soy el don Quijote impreso en la segunda parte, ni este Sancho Panza mi escudero es aquel que vuestra merced conoció."



Cervantes, con una ortografía distinta a la que ahora tenemos fijada (estranjero por extranjero, por ejemplo ), se burla en este texto de la continuación que del Quijote hizo Avellaneda, pero de paso dedica a la ciudad de Barcelona unas palabras preciosas, quizá las más bonitas que un escritor haya dedicado a esa más que bonita ciudad.
Cervantes sitúa en la playa de Barcelona la derrota definitiva del caballero a manos del bachiller Sansón Carrasco, disfrazado de Caballero de la Blanca Luna con el fin de poder retar a su paisano.
El ex honorable Jordi Pujol decía no sentir como parte de su cultura la obra de Cervantes. El Quijote es universal y, como tal, difícilmente podrá ser entendido por alguien al que lo universal resulte ajeno. El Quijote es también local, pero desde luego no es nunca localista. Por eso es universal de buena ley y no esa caricatura de lo universal que se limita a ser arquetipo pretencioso y sin vida.
El único lenguaje universal que entiende, a lo que parece, el muy ex honorable Jordi Pujol es el del dinero y las cuentas bancarias.
En todo caso, me acojo, como Goytisolo y tantos otros, a la nacionalidad cervantina.


viernes, 17 de abril de 2015

NOTICIA DE IMPACTO.

Me parece que los medios de comunicación se están equivocando gravemente al situar la detención de Rodrigo Rato como noticia de impacto.



La verdadera noticia es que yo haya sido capaz de armar, con mis solas fuerzas e industria, una mesa de televisión.
Poca cosa y de poco mérito parecerá a más de uno lo que a mí se me antoja como singular proeza, dada mi anterior experiencia de luchas, peleas y fracasos en mis intentos de montar muebles de distinto tipo y condición.
Los dibujos que , a manera de instrucción, aparecen en los muebles para que los mismos sean armados nunca me han resultado claros. Los envoltorios, cajas, capas sucesivas, cartones, encubren al objeto del deseo de unas dificultades para que el usuario acceda a él que semejan más las precauciones que los romanos tomaban para proteger el honor de sus vírgenes vestales que el necesario y lógico embalaje para prevenir que el mueble pueda sufrir algún daño. De todo ello resulté triunfante y he podido dar vida a una pequeña televisión que olvidada estaba en un rincón para usarla como segunda pantalla de ordenador donde puedo ver con mayor claridad los videos que me interesan.
Que un antiguo vicepresidente de economía y antiguo presidente del Fondo Monetario Internacional robe entra dentro del curso natural de las cosas.
Que yo haga algo que resulte eficaz y funcione sí es una auténtica noticia.
Una noticia tiene más impacto cuanto más inverosímil es.
Por desgracia, la corrupción es verosímil pero mi eficacia sí entra dentro de lo increíble por inaudito.


viernes, 10 de abril de 2015

TRES LÍDERES Y SUS LECTURAS.

En los años más duros de la Segunda Guerra mundial Churchill se dirigió al pueblo británico para infundir valor y afirmó que no tenía nada que ofrecer salvo sangre, sudor y lágrimas, pero dejando bien claro a los alemanes que los británicos no se rendirían jamás.



En junio de 1940 el general francés Charles de Gaulle, en el momento del desastre ante los alemanes, se negó a aceptar la derrota y afirmó que Francia había perdido una batalla pero no había perdido la guerra.



En 2015 el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy afirmó que haría lo que tuviera que hacer y que no haría lo que no tuviera que hacer.



Los tres eran hombres de ideas más bien conservadoras. También eran hombres de lecturas, que se reflejaban en su oratoria. Churchill fue un apasionado lector de los grandes historiadores británicos, como Gibbon y Macaulay. De Gaulle era un gran conocedor de la literatura francesa. Por último, nuestro Mariano Rajoy fue un gran lector del Marca.


lunes, 16 de marzo de 2015

RUSOS CALVOS Y RUSOS NO CALVOS.


Hace unos cuantos años, leyendo en el periódico un artículo del que no recuerdo ni autor ni tema, sí que retuve del mismo una observación curiosa, a saber:
En Rusia, desde los tiempos de la revolución bolchevique de 1917 siempre se repite con exactitud sorprendente un hecho: a un dirigente calvo le sucede  un dirigente con pelo.
Si damos un rápido repaso a los máximos dirigentes que se han ido sucediendo en Rusia desde la Revolución de Octubre nos encontramos con que el primer gran dirigente tras el triunfo de dicha revolución fue Lenin, hombre calvo.

LENIN.


Lenin, hombre de delicada salud, falleció en 1924 y fue sucedido por Stalin, líder suspicaz, receloso, que lució hasta el final una cabellera bastante abundante.

STALIN.


Tras el fallecimiento de Stalin en 1953 se impuso como máximo dirigente el atrabilario y excéntrico Nikita Jrushov, de menguada cabellera.

JRUSHOV.


En 1964 una revolución palaciega acabó con el poder de Jrushov, si bien se le respetó la vida ( gran progreso ). El nuevo hombre fuerte fue un dirigente gris, de grandes cejas y abundante pelo, Leonid Brézhnev.

BRÉZHNEV.


Al fallecer Brézhnez fue sucedido en el máximo poder por Yuri Andropov, hombre con poco cabello y que permaneció poco tiempo en el poder pues pronto cayó enfermo.

ANDROPOV.
CHERNENKO.


A la muerte de Andropov, su sucesor, Konstantin Chernenko, lució abundante pelo pero también la muerte acabó pronto con su poder, siendo sustituido por Mijail Gorbachov, que ni qué decir tiene, era calvo como una bola de billar.

GORBACHOV.
YELTSIN.


Con Gorbachov desapareció la Unión Soviética pero no el destino capilar de los dirigentes rusos. El nuevo hombre fuerte de Rusia, Boris Yeltsin, tuvo abundante pelo. Tras su retirada ocupó el poder Vladimir Putin, hijo de Putin, su padre, y hombre de tan poco pelo como escrúpulos.

PUTIN.



La prohibición constitucional de un tercer mandato presidencial consecutivo obligó a Putin a dejar la presidencia en manos de un testaferro, Dmitri Medvédev, que por supuesto tenía pelo. Acabado el periodo presidencial de Medvedev, volvió Putin a la presidencia sin que en el espacio en el que no ocupó dicho cargo le creciera el pelo, si bien se lo ha hecho caer a mucha gente.
MEDVÉDEV.
De todo lo anterior no creo que nadie pueda sostener de manera racional la existencia de una ley científica que marque, de manera inexorable los destinos de los distintos dirigentes que se han ido sucediendo en el gobierno de todas las Rusias. La sensatez nos debe llevar a pensar que en los avatares de la historia rusa desde 1917 hasta nuestros días hay más casualidad que causalidad.
Desde los griegos hasta hoy día en cualquier terreno de conocimiento el estudioso se ha afanado por tratar de encontrar causas que sirvan para explicar los hechos, y de este modo, evitar que lo que vemos sea un simple caos de sucesos y acontecimientos. Cuando de algo hemos podido dar causa, nos hemos sentido satisfechos. Cuando de algo no hemos encontrado explicación nos hemos sentido inquietos.

KERENSKY.


Con todo, la alternativa capilar de los dirigentes rusos nos debiera llevar a prestar atención a una cuestión ante la que no siempre estamos atentos: a veces una teoría se atiene con exactitud a los hechos que observamos sin que la misma tenga el menor rigor científico. En la anterior historieta el carácter burdo de cualquier intento de hacer pasar la misma por una ley de la historia resulta clamoroso pero cabría preguntar cuántas teorías damos por verdaderas sin que  lo único que tengan de cierto sea un ajuste casual a los hechos observados. ( Antes de la actual crisis económica, tras años de crecimiento, muchos expertos sostenían de manera categórica que en la actual etapa del capitalismo ya habían desaparecido los ciclos económicos ).

EL ZAR NICOLÁS II.


Por cierto, antes de Lenin estaba Kerensky, que tenía pelo, y antes de Kerensky el principe Lvov, hombre de no mucho pelo pero de luengas barbas.
Con anterioridad al príncipe Lvov Nicolás II  regía como zar desde su autocracia los destinos de todas las Rusias. Tenía pelo, pero se le cayó. Así es el destino de la Historia, aunque  León Trotski le podría haber dicho lo mismo que le espetó a Kerensky, es decir, que había sido arrojado al basurero de la historia.





miércoles, 4 de marzo de 2015

PROFESOR COMPLETO.

A lo largo de todos estos años he dado clases de Historia de las civilizaciones, Historia contemporánea, latín, música, filosofía, recursos económicos.
De todo he dado y casi de nada sé. A nadie se le ocurrió nunca que diera aquella materia que cualquiera que me viera me asignaría sin duda, es decir, Educación Física. Con la importancia que le di siempre a mis biceps....
No soy, desde luego, un hombre del Renacimiento, aunque creo que podría haber sido ministro, pues veo que la misma persona que un día es ministro de defensa, puede que lo sea de sanidad en otro gobierno o de economía en el siguiente.
¿ Que dicen que de ahora en adelante tendré que dar economía financiera? La daré, no hay problema. Diré que todo lo que sube baja y todo lo que baja sube ( diré lo mismo que dicen los expertos pero sin fórmulas, pues, eso sí, todavía no me han mandado que dé matemáticas ).
Me ofrezco también a dar clases de física. No en vano estuve sirviendo al rey como artillero y algo recuerdo del tiro recto y del tiro curvo, cuestiones que el gran Galieo Galilei contribuyó a esclarecer y que mucho tienen que ver con la ciencia moderna y con el desarrollo de la artillería. que sin la moderna física no habría sido posible.
Cierto es que nosotros, como artilleros del rey, nos presentábamos en el campo con unos cálculos muy bien hechos aunque cuando se disparaban las piezas de acuerdo con dichos cálculos, en lugar de dar con el objetivo lo único que conseguíamos era hacer arder un terreno lleno de boñigas de vaca, incendio que había que sofocar pisoteando la mierda, que por cierto, es un combustible fuera de lo común ( esta última observación me capacita también para dar clases de química ).
¡ Que me pongan a dar lo que quieran ! Estoy seguro de que todo lo voy a dar con la misma calidad ( esto último no hay quien me lo discuta ).